martes, 1 de mayo de 2012

DOMADOR DE IDEAS


Foto: Ana Armendariz DNI 



El prestigioso Ronald Shakespear, pionero del diseño en Argentina y reconocido mundialmente, visitó su ciudad natal con la excusa de charlar sobre sus cincuenta años en el oficio y su último libro Señal de Diseño, Memoria de la Práctica (Paidós). Más de 600 personas, en su mayoría estudiantes, asistieron a su particular conferencia en el Parque de España: una clase magistral de filosofía, comunicación, poesía, experiencia y humildad. Un eficiente atentado contra la teoría abstracta. El Concejo municipal lo nombró “Diseñador Distinguido”. 


Escribe: Joaquín Castellanos

Podrían habérselo confundido con un señor cualquiera que paseaba por la costanera. Con un profesor universitario que huyó del claustro. Con un tipo del montón que se metió en aquel recinto donde iba a haber una charla sobre diseño porque le interesa el asunto.
Por eso es lo que es. Porque, además, Ronald Shakespear es el padre de miles de imágenes urbanas que de tan cotidianas pasan casi inadvertidas: la manito amarilla de las paradas de taxis y los carteles que indican las líneas de colectivos y sus recorridos; la identidad visual del Banco Galicia, Boca Juniors, Luigi Bosca, entre más de 1600 marcas entre las que se incluyen la nueva identificación del Banco Municipal de Rosario y del shopping del parque Scalabrini Ortiz.
Pese a ser reconocido y respetado internacionalmente, multipremiado con las principales distinciones del ámbito del diseño mundial, Shakespear es en sintonía con su obra un hombre sencillo y  profundo.
Nació en nuestra ciudad en 1941, y a los cuatro años de edad inició su “exilio”, como llama él mismo a esa mudanza de la familia a la Capital federal que lo terminaría por convertir en un porteño que nació en Rosario.
Mucho tiempo después, ensayó un reencuentro formal con sus orígenes. En ese contexto, su protagonista vertió algunos conceptos acerca de su vida y obra. Reflexiones de alcance universal que felizmente exceden su área para ser aplicadas en todos los ámbitos.

REGRESAR ES VOLVER A NACER
Foto: Centro Cultural Parque de España Rosario
“Yo dejé Rosario cuando aún era un niño.  Rebelde por cierto.  Mis padres me trajeron a Buenos Aires y nunca terminé mi secundaria. No aprobé ni geometría ni inglés. Medio burro, el muchacho –dice socarronamente el diseñador.
_ ¿Qué cosas lo unen a Rosario?
_ A veces regreso a mi ciudad natal, siempre con la alegría de volver a nacer. Allí nos comimos un pejerrey con (Gerardo) “el Tata” Martino y mi amigo Hermes Binner a la orilla del Paraná –explica Shakespear, días después en un correo electrónico.
            La ráfaga de melancolía por estos pagos incluyó una camiseta de su Newell’s Old Boys autografiada por el DT leproso, poco antes de ser nombrado por el Concejo municipal como "diseñador distinguido", en reconocimiento a su trayectoria profesional y a sus destacados aportes al diseño. Y hasta guardó un lugar para desandar sus pasos primeros.
“Pude visitar -a las corridas- mi vieja casa en Alberdi. No pude ver a Bucéfalo, el caballo de mi padre que llevábamos a bañar al río. Una pena”, dice.
Además de ofrecer la conferencia, ¿cómo fue su estadía en la ciudad? ¿Qué rincones, personas o situaciones le ocuparon el tiempo?
_ Pasé por el Coloso Marcelo Bielsa como una melancolía y por supuesto me invitaron a la Mesa de los Galanes. Curiosamente nunca nos encontramos con el Negro Fontanarrosa. Y lo lamento en el alma. El Negro era canaya pero para para mí - un leproso en el exilio- esa es una circunstancia sin mucho valor. Cuando gana Central, yo festejo como hubiese ganado la Lepra. Espero que vuelvan pronto porque extraño el clásico... Estuve la mayoría del tiempo en el Parque España que dirige mi amigo Martín Prieto. Es una obra magnífica que ilumina Rosario.

LO QUE CREA EMOCIÓN
Foto: Centro Cultural Parque de España Rosario


_ Se lo notó muy conmovido al recibir el reconocimiento del Concejo municipal como Diseñador Distinguido. ¿Llegó en un momento especial de su vida profesional y personal?
_ Imaginesé. Tengo setenta (años) recién llegados y estas cosas llegan al corazón. Cuando la consejala Clarita García me entregó la distinción, creí tocar el cielo con las manos. Nunca me han importado demasiado los premios pero este reconocimiento viene de mi gente, de mi ciudad natal.
No es un dato menor, viniendo de quien, por ejemplo, en 2008 recibió en EEUU el Segd Fellow Award, premio que se entrega cada año a aquellos diseñadores que han contribuido al mejoramiento del entorno urbano, otorgado en esa ocasión por primera vez a un latinoamericano.
_ ¿Quién es Ronald Shakespear más allá de lo que cuentan los datos de público conocimiento acerca de su trayectoria, los logros profesionales y los premios obtenidos?
_ Yo vengo del interior de mi país. Eso me ha marcado a fuego en mi vida. Papá y Mamá también fueron rosarinos. Cuando dimos la vuelta olímpica en la bombonera, los diarios capitalinos dijeron "Perdió Boca". Eso pinta bien que piensan por acá acerca del interior. La energía y el talento son importantes pero el resentimiento suele ser un motor fundamental para la vida. Fue mi padre quien me dijo que el diseño era lo mío. Yo no creo mucho en el determinismo biológico. Una persona con aptitudes normales puede aprender cualquier cosa.
No terminé mi escuela secundaria, pero tuve en compensación cinco maestros ejemplares. Rómulo Macció, Juan Carlos Distéfano, Armin Hofmann, Alan Fletcher y Jorge Frascara. Ellos hicieron lo que pudieron. Todo lo demás se debe a mis carencias y mi falta de rigor. Frascara me dijo hace cuarenta años que mi oficio valía la pena, estuvo siempre cerca y cruzamos juntos medio Canadá dando conferencias, como los cómicos de la legua.

APRENDER A APRENDER
_ Usted es un autodidacta confeso pero también practicó la docencia universitaria, ¿qué piensa de la educación formal y de la informal?
_ Me crié en el asfalto. No recorrí los claustros en mi juventud. Cuando me honraron con mi Cátedra en la Universidad de Buenos Aires, tuve que llenar unas planillas de antecedentes, por cierto. Las mías fueron en blanco. Suelo decir, simplemente, "estoy vivo, aún". Debería bastar,no?... La UBA fué y es un vergel. Me escribo siempre con mis ex alumnos. Me conforta saber que les va bien, que trabajan y aman el diseño. Ha sido mi mejor premio.
Pero, más allá de los aprendizajes formales o informales, sin quitarle mérito al talento, la lección que da el esfuerzo es acaso el pilar de su éxito y así lo señala.
“Dorita, mi mamá -que falleció a los 99- creía que cuando se encendía la luna, yo prendía mi pipa y entonces -entre el humo- aparecían las hadas desnudas y entonces surgía la creatividad. Confieso que jamás he visto un hada y menos desnuda. Además yo no creo en eso de la creatividad. Un eufemismo dialéctico y antidemocrático que establece que algunas personas están dotadas de poderes mágicos discriminando a los demás mortales. Mucha gente acuña estas fantasías para explicar lo que les resulta inexplicable. El diseño es una actividad científica que permite resolver problemas humanos ante una necesidad cierta. Puro trabajo”, sentencia.
           
EL DISEÑO, LOS JÓVENES Y LOS LIBROS
Foto: Sebastián Granata
Crítico acérrimo de la televisión, a Shakespear se lo oyó en el Centro Cultural Parque de España agradecer a la lectura y a las bibliotecas, donde descubrió a “Roberto Arlt, Borges, Rodolfo Walsh, Oscar Wilde, Thomas Mann y Macedonio Fernández” a falta del rigor del sistema educativo formal con el que no se llevó muy bien. Y demostró su preocupación por la falta de lectura que evidencian las nuevas generaciones en sus trabajos, especialmente en relación al diseño.
"La mayoría de los jóvenes de hoy leen poco y nada, y la chatarra visual que observamos en las calles se debe fundamentalmente a que muchos diseñadores privilegian la computadora sobre el libro. Los que piensan que la máquina diseña sola olvidan que la luz en Rembrandt, la palabra en García Márquez y el montaje en Orson Welles son infinitamente más importantes que la tecnología digital."
A propósito, Shakespear concluyó su charla en el auditorio Príncipe de Asturias dirigiéndose a los jóvenes: "no quiero irme de Rosario sin recalcar algunas cosas. No tengan miedo, ni al presente ni al futuro, porque les pueden robar todo menos el talento. Y lean. Lean en el desayuno, y después del desayuno vuelvan a leer, y a la tarde revisen lo leído, y a la noche, analicen aquello que leyeron. No hay alternativa de escape ni atajo ninguno. La televisión destruye el cuadro de la inteligencia. Sálganse de la caja boba y métanse en el libro”, recomendó.
 En el diálogo que mantuvo con Rosario Express, el diseñador rosarino se ocupó de reforzar ciertas ideas que emergen de su experiencia y que son la columna vertebral de su último libro.  
“Mucha gente cree que el diseño es una suerte de estética industrial para decorar la vida. Mi misión ha sido explicar qué es y para qué sirve el diseño. Y por cierto, dónde hay diseño. Todo el mundo diseña: el cocinero que prepara el menú. Diseña la maestra rural cuando organiza el día de clase y diseña el músico cuando compone la partitura”, señala Shakespear.
Hago diseño desde hace medio siglo. No tengo una teoría del diseño. He acuñado a duras penas una teoría de la práctica. Pienso que la "oreja grande" es imprescindible para escuchar a la gente, sus desvelos, sus sueños”, sintetiza.
Y, como no podía ser de otra manera, es muy gráfico al exponer una anécdota esclarecedora que pulsea con mucha biblioteca especializada. Y gana.

ESCUCHAR A LA GENTE
“Yo tenía un cadete que se llamaba el Checho Morcillo. Era el cadete del estudio pero era un semiólogo en potencia. Y él me decía Roland –por Ronald- yo me tomo el sucteEso fue lo más importante que hicimos con el subte, después diseñamos toda la señalización, la marca, el rebranding. Pero lo más importante de todo fue el rescate de la voz popular. La gente establece lazos afectivos con los íconos. La compañía que manejaba el subte desde 1911 institucionalmente lo llamaba Subterráneo de Buenos Aires, así, larguísimo. Y la gente sencilla siempre dijo me tomo el subte.
“En Londres se llama The Tube (el tubo), en París le dicen Metro, ¿porqué no se podía llamar así si siempre fue eso para todos? Está acuñado, es marca, está instalado en el imaginario… No hicimos nada: sólo rescatamos el decir de la gente”.
El del Subte es seguramente el trabajo de su estudio más publicado en el mundo y recientemente ha sido distinguido por ICSID (International Council  Society of Industrial Design) como uno de los proyectos más exitosos de Design Capitals of the World.
“Los intangibles hacen la diferencia –explica Shakespear, con vehemencia-,  son las cosas que dicen las personas todos los días. Contruyen y construyen, imagen e identidad. Debemos escuchar a la gente”, insiste, y reflexiona: “el diseño es para ellos; o el diseño sirve para que la gente viva mejor, o no sirve para nada.


PERFIL
Marca registrada
Ronald Shakespear (70) es coautor nada menos que de la señalización urbana de la Ciudad de Buenos Aires (con González Ruiz, en 1971), y realizador del cambio de imagen del Subte porteño, el Bioparque Temaikén y el Tren de la Costa, entre tantos otros megaproyectos. 
Además, es el hacedor de uno de los retratos más célebres de Jorge Luis Borges –publicado junto a otras fotos suyas en el libro “Caras y Caritas” (Jorge Alvarez Editor, 1966), hoy parte de colecciones privadas y museos en Suiza, Canadá, EEUU e Italia.
Su web personal (http://www.ronaldshakespear.com) enumera más logros: el afiche que creó para Hamlet, con Alfredo Alcón (1964), fue premiado en México como uno de los cien mejores afiches de la historia en la Bienal del Cartel de Xalapa -puede verse en la Colección del  Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Sus trabajos han sido expuestos en el Centre Georges Pompidou de Paris y en la Triennale Icsid de Milan, entre otros templos del arte mundial.
Pero lo singular de Shakespear es que se forjó a sí mismo en el mundo profesional sin haber terminado siquiera los estudios secundarios, fundó en su Buenos Aires adoptiva el estudio insignia del diseño en Argentina. Sus proyectos fueron publicados por medios de prestigio internacional (Eye Magazine, Abitare, Domus, etc) y fueron multipremiados en todo el mundo (Segd Fellow Award, el Golden Brain y el Konex, entre otros). Además, participó como Jurado internacional del Art Directors Club de New York, del Segd Design Awards (Washington DC), del Poster for the Future (Francia), y más.
Hoy dirige, junto a su hijo Juan, Diseño Shakespear (www.webshakespear.com.ar).
Vive, trabaja y escribe en Buenos Aires.

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